Usabilidad & Arquitectura de Información

23.04.14

No eres UX

  • No eres UX si al iniciar un proyecto no documentas los objetivos
  • No eres UX si no dedicas por lo menos una semana a entender a tu cliente y otra a sus usuarios
  • No eres UX si te encierras a trabajar solo.
  • No eres UX si tomas decisiones de diseño únicamente analizando estadísticas.
  • No eres UX si sólo hiciste una encuesta o un grupo focal.
  • No eres UX si en tu biblioteca está Garret, Nielsen, Norman, Spool, Rosenfeld.
  • No eres UX si sólo sigues tendencias sin preguntarte si sirven en tu contexto.
  • No eres UX si empezaste a hacer un wireframe sin nunca haber indagado a un usuario final.
  • No eres UX si no puedes justificar por qué hay un slideshow en el home o porque no debería haber uno.
  • No eres UX sino entiendes las oportunidades y limitaciones de cada tecnología.
  • No eres UX sino has rayado treinta veces en un tablero hasta llegar a un boceto final.
  • No eres UX así rayes con los lápices más finos o tengas  el computador más grande.
  • No eres UX si no preguntas ni cuestionas al equipo y al cliente.
  • No eres UX si al diseñar estas completamente seguro de lo que haces.
  • No eres UX si terminaste un proyecto y jamás viste cara a cara a un usuario.

Sólo serás UX cuando observes, escuches e interpretes las necesidades de tus usuarios, cuando adquieras la sensibilidad suficiente para generar empatía con el niño, el adulto, la señora, la secretaría, el portero, el oficinista… Sólo hasta que veas su ceño fruncido frente a tus creaciones en la pantalla, las manos que les sudan sobre el mouse, la sonrisa cuando cumple un objetivo, la frustrante exhalación cuando no hay resultados de búsqueda, SÓLO hasta ese momento amigo diseñador, publicista, webmaster que hoy te cambiaste el cargo a UX, sólo hasta ese momento considérate UX. De lo contrario sigue haciendo wireframes en serie y ponles colores si te da la gana. Porque sin “users” no hay User Experience que valga.

La experiencia de regresar a clases…

Sin negarlo, una de mis grandes frustraciones hasta hace un par de años era no haber estudiado NADA MÁS que Comunicación Social, primero por lo desvirtuada que la disciplina suele estar en el país y segundo porque cuando empiezas a adquirir una reputación de “experta” (calificativo que me molesta bastante pero que dice Tom Peters hay que asumir) la gente espera que tengas títulos tras títulos de alguna reputada universidad. Sobre todo en este país de doctores.

Confieso que he perdido la oportunidad de ser docente en un par de gloriosas universidades colombianas y de dirigir un par de tesis de maestría, porque al enviar mi hoja de vida no tengo un posgrado, ni siquiera un diplomado… solamente un sin número de eventos, congresos y una larga experiencia de años laborales en empresas pequeñas, medianas y grandes.

Aunque mi labor docente ha sido bastante intercontinental, sin un posgrado no puedo enseñar de manera formal en algunas universidades colombianas. Aunque he tenido la fortuna de haber sido docente de la Universidad del Cauca y la Escuela Colombiana de Ingeniería.

Volviendo al tema, he intentado un par de veces estudiar, postulándome a becas en España y Brasil, incluso tengo mi diploma y mis notas traducidas al portugués, pero por cosas de la vida siempre pasa algo extraordinario y no estudio.

Así que este año decidí hacerlo, más por aprender y no por un título rimbombante. Por eso me fui el pasado mes de julio a hacer un curso intensivo en Diseño de Interacción a la Escuela de Artes Visuales de Nueva York más conocida como SVA. El cual recomiendo sobretodo si se uno quiere impulsar y aplicar el tema dentro de una compañía.

Si bien fue un curso bastante intensivo, las clases de Práctica de Diseño de Interacción y Métodos de investigación fueron muy importantes para mi vida, no sólo desde el punto de vista de aplicación de los conceptos sino de la enseñanza de los mismos. Y claro, vivir en Nueva York por un mes le cambia a uno la perspectiva de uso y apropiación de la tecnología.

Estar en la posición de estudiante fue difícil pero al mismo tiempo enriquecedora. Tener la oportunidad de ser alumna de Jodi Leo y Carla Diana me enseñó varias cosas además de investigación remota, debriefing ágil de resultados, construcción de scenarios, storytelling y rationale (temas que espero abordar pronto).

Algunas de las enseñanzas fueron:

  1. Habla con pasión y vive lo que enseñas.
  2. Equilibra teoría y práctica.
  3. Enseña a hacer y enseña a pensar.
  4. Reconoce los aciertos de los estudiantes y aprende a dar feedback con criterio y con ejemplos, pero siempre reconoce la labor del estudiante.
  5. Muéstrale a los estudiantes cómo lo haces tú y habla siempre de lo que has hecho. Vuelve siempre tangible la teoría.
  6. Ten las tareas o actividades descritas claramente, y enfócate en lo que esperas del estudiante.
  7. Entrega formatos, instrumentos y herramientas que el estudiante pueda usar posterior al curso.
  8. Haz que la clase se convierta en una conversación y no en un monólogo.
  9. Deja lecturas y evalúalas, y sugiere que el estudiante traiga otras que conozca.
  10. Y sobre todo enseña amar el tema.

Algunos de los libros que leí en este curso:

Dos años haciendo empresa. Mis aprendizajes.

No sé cómo empezar, si contando el contexto, los aprendizajes, el crecimiento o cómo. Lo único que sé es que pese al escozor que me genera la palabra “emprendedor” y “emprendimiento”, ha estado en mi vocabulario desde inicios de 2001, cuando con menos de 20 años, hacía parte de una pequeña empresa dentro del ParqueSoft, una red de  parques tecnológicos del suroccidente colombiano que para mí es (fue) uno de los proyectos precursores de lo que hoy se conoce como “Ecosistema Emprendedor”.

A veces digo que he tenido la desgracia de tener muchas cosas profesionales demasiado claras en la vida. En una de las conclusiones de mi tesis de pre-grado en la que levanté el estado del arte de la usabilidad en Colombia (2003-2005) decía: Creación de empresa consultora en Usabilidad. Pasaron 5 años hasta que lo logré. Pero no lo hubiera logrado jamás sin un impulso, sin una mano que me hubiera dicho: “¡Si puedes!” y esa mano fue la de Usaria en México que envío como un ángel a María Isabel Murillo, mi socia, mi partner, mi compañera de coreografías, quién curiosamente venía de los antecedentes parquesinos (como se nos llamaba en el Parquesoft) y quién aunque no tenía en sus planes emprender, estuvo rodeada de ese contexto e inmersa en la filosofía Parquesoft de confiar en la gente, de ser informal, atrevido y sobre todo de trabajar duro.

No es que yo supiera todo sobre la usabilidad en Colombia (por mi tesis y por crear la comunidad), pero para mí hasta 2010, María Isabel era la única colombiana que yo conocía en persona que había hecho pruebas formales de usabilidad en más de dos países, con protocolos, procesos, logística, y era la primera persona con la que podía hablar del tema en el mismo idioma y aprender, como nunca lo he dejado de hacer en estos dos años.

Fue así que nos aventuramos a crear la empresa en Colombia, a representar a Usaria y aprender de su mano (y sus 7 años en otro país). Casi todo el primer año con cada cosa que me molestaba de este proceso pensaba: “No quiero ser empresaria, sólo quiero hacer usabilidad”.  En el camino TODO, todo ha sido una sucesión de aprendizajes. Algunos de los míos.

  1. Nadie te enseña a hacer empresa. Las teorías son mágicas, pero búscate unos buenos mentores del sector, alguien que ya haya recorrido el camino que haya triunfado y fracasado. Escúchalo, obsérvalo pero no siempre le hagas caso. Sigue al instinto, la pulsión. Así la cagues.
  2. Mira el ejemplo de las empresas a tu alrededor. Vimos como nuestros amigos sufrían por el tema de impuestos que nos asesoramos pronto para cumplirle a este país… aunque el país no siempre nos cumpla. Vimos además que el flujo de caja era MUY importante y aún seguimos aprendiéndolo.
  3. Legalízate, pero asesórate bien. Constituirse legalmente en este país es complicado (quise decir una mierda, pero hay que ser respetuosos). Más porque las instituciones y sus sistemas no funcionan como esperas y porque la información aunque esté ahí jamás es clara. Salvo la Cámara de Comercio de Bogotá (premio personal a la UX en oficinas) donde siempre va a estar alguien apoyándote y teniéndote paciencia mientras vas por un recibo de servicios públicos para confirmar que la dirección en la que te constituyes existe.
  4. No esperes ser millonario el primer año. Decía uno de mis tíos, el que no terminó los estudios, que es más importante tener amigos que tener plata, enfócate en eso. Construye relaciones fuertes y sólidas, pero también aléjate de las que no te sirven. No te metas en TODOS los proyectos posibles porque quieres un Yate y porque necesitas contratar a más personas. Escoge a tus clientes así te consideren soberbio y así te toque llegar a fritar un huevo con arroz algunos meses, ningún proyecto vale tanto como tu salud mental ni la de los tuyos alrededor.
  5. Acepta equivocarte y asume tu responsabilidad. Esta es la parte que más duro me dio. Estimar mal un proyecto, no llevar cuenta de los procesos, ser muy confiado por que conoces a alguien, ¡No llegar a una cita!. Al final es un negocio y siempre que haya dinero de por medio las cosas deben estar escritas y claras. Firmas, correos, deja todo escrito. Pero habla las cosas importantes de frente y pide disculpas si es necesario.
  6. Terceriza lo aburrido. Aunque el primer año llevarás cuentas de cobro, serás el comercial, el de ventas, el senior, el junior, el vicepresidente, el manager,  énfocate en tercerizar las cosas que te impiden ser productivo para que el negocio crezca. Reconoce le valor de tu hora,  pero ten el valor de hacer lo necesario para que las cosas fluyan.
  7. Un proyecto aprobado no significa dinero. Una factura sí. Factura, enfócate en facturar. El proyecto puede arrancar pero se van a tardar en pagártelo más en este país de los pagos a 60 días o a 90.
  8. Mejora tu capacidad de respuesta. La parte que más me frustra a nivel personal es no poder tener la capacidad de respuesta con todo el mundo. Soy profesora, consultora, líder de comunidades. Sufro de ese mal de querer responderle a todo el mundo en el tiempo que se merece pero nunca lo logro. Ya estoy en ello.
  9. Se paciente, repito paciencia. Yo aún no la tengo pero te la recomiendo.
  10. Un cliente no es quien te compra una vez, sino quien te vuelve a comprar. Aunque te lo digan en posgrados, diplomados y demás. Recuerda que es más fácil retener un cliente que conseguir uno nuevo.
Contáctame!

Sobre mí

Comunicadora Social fundadora de la Comunidad Colombiana de Usabilidad. Contáctame en: me@nataliavivas.com o en skype: nataliavivas

Ver más

Miembro de

  • upa
  • The information Architecture Institute
  • Usarte.org